Parálisis facial periférica crónica

 

La parálisis facial periférica consiste en la pérdida total o parcial de la movilidad de una hemicara por la lesión o afectación del nervio facial, encargado de la inervación de la musculatura de dicha localización. Éste trastorno se manifiesta como pérdida de la expresión facial completa o incompleta de un lado de la cara, con asimetría secundaria; así como espasmos crónicos e hipertonías, asociando movimientos involuntarios tanto de la boca como del ojo.

Su evolución suele ser favorable, pero en algunos pacientes el trastorno se establece como permanente. De este modo, en aquellos pacientes que presenten una parálisis facial periférica de más de 6 meses de evolución se puede plantear un tratamiento con toxina botulínica. El objetivo del empleo de la toxina botulínica es corregir las manifestaciones comentadas, consiguiendo una mayor simetría facial, mejorando los espasmos y los movimientos involuntarios oculares u orales, y mejorando el dolor asociado a la contractura muscular local secundaria a la propia parálisis facial.

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